Los rosales son plantas que muy apreciadas por todos. La razón es que tienen flores hermosas que a todos les encantan. Pero, también requieren cuidado para mantenerlos sanos y fuertes. Por ello, se debe saber qué tipo y cómo se pueden podar rosales viejos, además de saber los beneficios que se tienen.

Necesidad de podar los rosales viejos

Podar rosales viejosPodar rosales viejos tiene un gran propósito. Una buena poda, da vitalidad y rejuvenece a la panta, sobre todo si estos son viejos. Permite que pase a luz y el aire de una forma libre, lo que hace que eche nuevos brotes. Además, estimula el crecimiento de la planta y la fortalece en gran manera. Y según el tipo de poda que se apique, pueden obtenerse diferentes resultados, pero todo buenos.

¿Cuándo podar los rosales?

Este dato es muy importante, pues no se puede hacer en cualquier momento. Lo ideal es que se haga durante la primavera. También hay que tomar en cuenta la edad de este, pues dependiendo de esta, se puede aplicar la poda. Cuando se van a podar rosales viejos, la poda debe ser entre moderada y severa. Así, se estimulará el rejuvenecimiento de la planta.

¿Cómo podar rosales viejos?

Antes se mencionó que la poda debe ser entre moderada y una severa. Pero, ¿cómo se hace? En primer lugar, hay que saber de qué se tratan estos tipos de poda, para aplicarlos bien. La poda moderada consiste en recortar todos los tallos del rosal hasta una altura de 45 a 60 cm. Lo que estimula el desarrollo de la planta y que se vuelva más grande.

En el caso de la poda severa, los tallos se dejan en una altura de tan solo 15 o 25 cm. Y con ella, también, se estimula el crecimiento de la planta y que produzca flores. Con esto, se puede decir, que lo ideal sería que la planta tuviera una altura entre 20 y 50 cm. Así, se estaría entre los estándares de ambos tipos de poda que es o que se quiere.

Recomendaciones para la poda

Realizar buenos cortes y que la planta no tengas infecciones es muy importante. Para ello, se deben utilizar unas tijeras que estén bien afiladas. Por otro lado, el corte siempre debe hacerse en diagonal. De esta manera, se permite que el agua que tenga la planta fluya y no se quede en la herida. Y, por ende, no habrá daños. Finalmente, el corte se debe realizar por encima de la yema.